Qué te dicen los ladridos y maullidos de tu mascota
Perros y gatos se comunican con todo el cuerpo, y el sonido es solo una parte del mensaje. Aun así, aprender a distinguir un ladrido de alerta de uno de juego, o un maullido de saludo de uno de queja, mejora mucho la convivencia. Esta es una guía general; no reemplaza la opinión de un veterinario ni de un etólogo.
La regla número uno: el sonido sin contexto dice poco
El mismo ladrido puede significar cosas opuestas según lo que pase alrededor. Antes de interpretar el sonido, fijate en:
- La postura: cuerpo suelto o rígido, peso hacia adelante o hacia atrás.
- La cola y las orejas: altura, movimiento, dirección.
- La boca y la mirada: jadeo relajado, labios tensos, ojos fijos o evitando el contacto.
- Lo que pasó justo antes: llegó alguien, sonó el timbre, te fuiste, apareció la correa o el plato.
- El momento y el lugar: de noche, en el transportín, al quedarse solo.
Perros
Ladrido de alerta
Firme, repetido, con el perro mirando hacia la puerta, la ventana o el ruido. Suele frenar cuando el estímulo desaparece o cuando confirma que vos ya lo viste.
Ladrido de juego
Más agudo y entrecortado, con el cuerpo flojo y movimientos exagerados. Muchas veces aparece junto a la "reverencia de juego": el pecho pegado al piso y la cola arriba.
Ladrido de demanda
Uno o pocos ladridos dirigidos a vos, frente al plato, la correa o la puerta. Es un pedido. Si el perro aprende que ladrar funciona, lo repite.
Ladrido por miedo o ansiedad
Agudo, sostenido, con el cuerpo hacia atrás, la cola baja o las orejas pegadas. Insistir con "¡basta!" no ayuda: la causa es el miedo, no la desobediencia.
Aullidos y ladridos al quedarse solo
Ocurren cuando te vas, muchas veces acompañados de jadeo, destrozos o intentos de escapar. Puede ser ansiedad por separación y conviene trabajarla de a poco, con salidas cortas y, si no mejora, con ayuda profesional.
Gruñido
Es un aviso, no una agresión. Un perro que gruñe está diciendo "me incomoda esto, parate". No lo castigues: si aprende a no avisar, la próxima vez puede morder sin advertencia. Alejate de lo que lo molesta y averiguá después por qué.
Quejido o gemido
Puede indicar excitación, necesidad (salir, comer), estrés o dolor. Si es nuevo, va con rigidez, cojera o cambios en el apetito, consultá.
Hay investigaciones que sugieren que las personas podemos distinguir el contexto de un ladrido a partir del tono y del ritmo, aunque con un margen de error importante: por eso el contexto y el cuerpo siempre tienen la última palabra.
Gatos
Un dato que sorprende: los gatos adultos maúllan casi exclusivamente hacia las personas. Entre ellos se comunican sobre todo con el cuerpo, el olor y el contacto. El maullido es, en buena medida, un idioma que desarrollaron para hablar con nosotros.
| Sonido | Suele significar |
|---|---|
| Maullido corto y agudo | Saludo, "estoy acá" |
| Maullido largo e insistente | Pedido: comida, una puerta abierta, atención |
| Maullido grave y prolongado | Queja, incomodidad (por ejemplo, dentro del transportín) |
| Trino o gorjeo | Saludo amistoso; a veces "seguime" |
| Ronroneo | Generalmente contento, pero también puede usarse para calmarse con dolor o estrés |
| Bufido o gruñido | Defensa: dale espacio y no lo acorrales |
| Maullido fuerte de noche | Hambre por rutina, aburrimiento, celo en hembras sin castrar, desorientación en gatos mayores |
Cuándo consultar al veterinario
Cualquier cambio brusco en la forma de vocalizar es una señal para prestar atención. Consultá si notás:
- Un perro o gato que de golpe vocaliza mucho más o mucho menos que antes.
- Quejidos al moverse, levantarse, ser levantado o tocado en una zona.
- Un gato que maúlla mientras usa el arenero, va varias veces sin hacer o hace fuera de lugar: puede ser un problema urinario, que en gatos requiere atención rápida.
- Un perro o gato mayor que aúlla de noche o parece perdido en casa.
- Ladridos o maullidos compulsivos que no cambian con ejercicio, juego ni rutina.
Qué podés hacer vos
- No premies el pedido insistente con lo que pide. Esperá un momento de calma y recién ahí dale la comida, la salida o el juego.
- Aumentá el ejercicio y el enriquecimiento: paseos, juegos de olfato, comederos que llevan trabajo, juguetes que se mueven.
- Mantené rutinas previsibles. Los animales que saben cuándo pasan las cosas piden menos.
- Hablales y observalos. Con el tiempo aprendés el "vocabulario" particular de tu animal, que nunca es idéntico al de otro.