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Introducción a los roguelike por turnos: cómo no morir en el primer piso

Los roguelike tienen fama de difíciles y castigadores: si morís, empezás de nuevo. Pero esa misma estructura es lo que los hace adictivos, porque cada partida es distinta y cada derrota te enseña algo. Esta guía explica cómo funcionan y ofrece principios generales para empezar con el pie derecho.

MC Altair · Septiembre de 2026 · Lectura: 7 min

Qué es un roguelike

El nombre viene de Rogue, un juego de 1980 en el que se exploraban mazmorras dibujadas con caracteres de texto. Hoy se llama roguelike a los juegos que comparten tres ideas:

Elegir clase

La mayoría de los juegos del género ofrece varias clases con estilos distintos. En RPG Tactics, nuestro proyecto, podés elegir entre Guerrero, Mago y Pícaro, y cada una maneja sus propios recursos de combate. Como regla general en el género:

Para empezar, conviene elegir la más simple de entender y jugar varias partidas con ella antes de probar otras. Conocer bien una clase enseña más que probar tres a medias.

Explorar con niebla de guerra

La "niebla de guerra" oculta lo que todavía no descubriste: solo ves lo que está cerca de tu personaje. Eso convierte cada paso en una decisión:

Administrá tu vida como un recurso

El error más común de los principiantes es tratar la vida como algo que se cuida solo cuando está por acabarse. En los roguelike es un recurso más, como el dinero:

Equipo, rareza y sets

Muchos juegos del género clasifican los objetos por rareza (común, poco común, raro, épico…), tienen niveles de mejora y agrupan piezas en sets que dan bonificaciones al juntarlas. Algunos principios útiles:

El campamento entre mazmorras

Cuando el juego ofrece un lugar seguro entre incursiones, usarlo bien marca la diferencia: reponé recursos, comprá lo que necesitás para la próxima bajada y mejorá el equipo que mejor rinde. Entrá con un objetivo en mente, por ejemplo "quiero una armadura más resistente", y no gastes al azar.

Aprender de cada derrota

Morir no es un fracaso, es información. Después de cada partida preguntate:

  1. ¿Qué me quitó más vida: un enemigo concreto o una acumulación de pequeños golpes?
  2. ¿Tomé una decisión que, mirando hacia atrás, fue innecesariamente riesgosa?
  3. ¿Desaproveché algo (una curación, una habilidad, un lugar para pelear)?

Con dos o tres preguntas alcanzan para mejorar de una partida a la siguiente. La curva de aprendizaje de estos juegos es empinada, pero rápida: después de diez partidas, se juega distinto.

RPG Tactics (en desarrollo)Un roguelike de mazmorras generadas al azar, en primera persona y pensado para el celular: tres clases, niebla de guerra, combate por turnos, equipo con rareza y niveles, y un campamento entre mazmorras para comprar y mejorar.
Ver RPG Tactics